Asociación hostelería
de bergantiños
Miércoles 08 de Septiembre de 2010
Miércoles 08 de Septiembre de 2010


Restaurante Oasis

Un buen café

Un buen caféUna taza humeante de esta bebida es ideal para ponerse a tono en invierno y la excusa perfecta para una reunión con amigos. En el desayuno, después de la comida o en la merienda, cualquier momento es bueno para saborear una taza.

Solo o con leche, descafeinado, con azúcar, vienés o irlandés... Hay mil maneras de tomarlo.

Aroma de café

Fuerza y vigor. Ambos atributos definen al café desde el origen mismo de la palabra turca ‘kahve’.El café ha amenizado tertulias de artistas y escritores. Las cafeterías se generalizaron en España a partir del siglo XVIII, si bien la primera se abrió en Constantinopla –hoy Estambul–, donde se las denominaba ‘casas de la sabiduría’.

Arábica y robusta

Existen dos grandes variedades de café: arábica y robusta, además de una especie mucho más desconocida llamada liberia.

La primera se caracteriza por ser dulce y perfumada y su cultivo se da principalmente en Brasil, Colombia y Perú.

El segundo tipo tiene más cuerpo, por lo que resulta excelente para elaborar cremas. La distinción más habitual es aquella que se refiere a cafés naturales y aquellos que son mezcla de arábica y robusta y que, según los expertos, resultan muy recomendables. En este sentido, conviene no confundir esta última mezcla con el torrefacto, nombre que recibe el café con azúcar quemado.

¿El mejor café? No existe, pero sí el que mejor se adapta a cada momento.

“El café arábica es ideal para tomar a media mañana, mientras que el descafeinado es más adecuado para tomar a media tarde”.

En cuanto a las propiedades de esta aromática bebida, destaca su contenido en antioxidantes, muy beneficiosos para el organismo, y en ácidos orgánicos, minerales –potasio– y vitaminas –niacina–.

Además, el café está considerado un estimulante natural al contener cafeína, una sustancia que estimula la transmisión de impulsos entre las neuronas y que puede provocar adaptación no confundir con adicción.

Los expertos recomiendan por ello no pasar de las tres tazas diarias. El mercado ofrece ya variedades originarias no sólo de Colombia y Brasil, sino también de Jamaica, Etiopía e incluso China. Muchos expertos afirman que la cultura del café ha comenzado a extenderse en nuestro país de una manera imparable, siguiendo los pasos del vino.

Y es que en España hay 240.500 puntos de hostelería y restauración que sirven café, siendo ésta su principal vía de expansión.

Esta ‘culturización del café’ se lleva a cabo ‘a la italiana’. Lo que manda es un sabor intenso y gran cuerpo, con crema color avellana.

Con el café ocurre igual que con el vino. Es necesaria una buena cata para distinguir el bueno del malo, o simplemente para aprender a apreciar todas sus cualidades. La acidez, el aroma, el cuerpo y el sabor son los cuatro factores a tener en cuenta. Paladea y haz tu propia cata.

  • Acidez: es una cualidad imprescindible de un buen café. Es lo que hace que cada café sea especial y se experimenta mediante la sequedad que produce a los lados de la lengua y en la parte de atrás del paladar.
  • Aroma: puede confundirse con el sabor, pero el aroma proporciona matices que recorren un amplio abanico que va desde el achocolatado al salado.
  • Cuerpo: es el peso y grosor con el que la lengua percibe el café.
  • Sabor: riqueza, complejidad y balance son las características del sabor, que no es otra cosa que la mezcla que se obtiene tras unir la acidez, el aroma y el cuerpo.

Está constatado que los cafés más aromáticos son los que proceden de Colombia, Kenia, Guatemala o Costa Rica, mientras que los más fuertes son los de Costa de Marfil, Uganda, Camerún o India. Pero beber café no sólo consiste en tragar, según explica Rovira.

“El café se puede sorber sin más, aunque lo mejor es degustarlo despacio para poder disfrutar de todos los atributos organolépticos que se unen a través de una taza”.

www.hosteleriadebergantinos.es

Diseño Web: E-Pulse S.C.